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Mis muertos tristes

24 jul
3 min de lectura

Análisis.






Personas lastimadas, que repiten su dolor y sus penas cada día, cada noche, personas que parecen no ser realmente inteligentes, que se les puede consolar pero después vuelven a sus típicas repeticiones. Son fantasmas, en realidad, condenados a sufrir lo suyo; se pueden ver aquí y allá todos los días a todas horas sufriendo, no viviendo. 

 

Fantasmas que son personas y personas que son fantasmas. Personas sin importar su edad, sexo, ubicación, nada importa en realidad.  ¿No será  que uno mismo es un fantasma? ¿Podría alguien lograr consolar o detener su sufrimiento?. Se necesita de una gran empatía y sensibilidad para verlos, entenderlos e intentar ayudarlos.

 

La visión y el tratamiento del tema se alejan del típico cliché donde un reparto de personas hermosas ven fantasmas que por alguna razón les acosan y para el final del capítulo o de la peli resuelven el problema o dilema que los tiene atados a este plano, entonces encuentran la paz y el descanso eterno, agradecen al medium, que generalmente está llorando para este momento y fin, todos felices. Muy estereotipado, muy al estilo Ghost Whisperer, fuchi. 

 

En cambio, se les puede ver desde una mirada sensible, una visión aterrizada en donde los problemas pueden no tener solución, una mirada que no promete ni forza un final feliz. Y donde vive un medium en Argentina que se ha dado a la tarea de aliviar a las personas-fantasmas que están a su alrededor sabiendo que no existe la paz ni el descanso eterno para nadie, que mañana o pasado volverá a ayudarles porque estarán en el mismo lugar sufriendo por lo mismo de ayer y siempre. ¿Tendría uno mismo la sensibilidad para ver y escuchar a los fantasmas que le rodean? ¿Encontraría el valor y la fuerza para intentar ayudarles, aún sabiendo que se trata de una labor que no tiene fin?. En este caso la habilidad —la sensibilidad— para ver a los fantasmas se desarrolla un poco a la fuerza cuando toca presenciar a la propia madre sufriendo, dando paso a un fantasma cuando muere, luego se da cuenta que no es un caso único, que hay y hubo más gente con sufrimientos interminables; entonces, pienso yo, ¿qué tendría que pasar para que uno desarrolle el don, la habilidad, la maldición —o como quiera que se le quiera llamar— para ver y escuchar a las personas fantasma? 

 

Es una muy buena lectura que cumple en su sentido artístico porque genera una metáfora muy original y muy pertinente para los tiempos en que vivimos donde hay poco tiempo, poco para uno, poco para compartir, poco para darse cuenta e intervenir en lo que sucede alrededor. Muy completa porque genera sentimientos y sensaciones, además de que cuestiona y hace cuestionar y reflexionar acerca de lo humano que tenemos y cómo lo expresamos. A mí me ha hecho sentir un poco triste y un poco alarmado por mi propia sensibilidad para ver mis propios fantasmas y sus sufrimientos. 

 

Uno de los mensajes que más me ha tocado es un llamado a la sensibilización, a la comprensión del dolor ajeno, a la empatía con las personas que nos rodean, a no ignorar, sino ver y escuchar sus sufrimientos y también los de uno mismo; intentar evitar que se conviertan en fantasmas en vida. A aprender a manejar la crisis y el dolor que están ahí —o que apenas están por venir— porque cualquiera está expuesto a convertirse en fantasma. 

 

En fin, estos son algunos de los pensamientos que me invadieron durante y después de haber leído Mis muertos tristes de Mariana Enríquez, una lectura donde rápidamente uno se sumerge en una obscuridad que ya estaba ahí, solo faltaba mirar alrededor y termina teniendo un efecto muy interesante que es el de pensar en uno mismo, en cómo se relaciona esto que estoy leyendo en estas páginas de una Argentina ficticia, o no, con mi vida, con lo que experimento, veo y escucho cada día y noche, en cuáles son mis muertos tristes. En lo personal, le doy puntos extra por ser una autora latinoamericana y contemporánea con un estilo crudo, atrevido y original. En este sentido quisiera saber qué piensas tú acerca de Mis muertos tristes, o de Mariana Enríquez, o de ésta breve revisión que estoy planteando. Me encantaría saber qué piensas o qué te hicieron pensar estas palabras. Comenta aquí o escríbeme a mi cuenta si tienes ganas. 

 

 

Enríquez, Mariana (2024) Mis muertos tristes en Un lugar soleado para gente sombría. Editorial Anagrama.


Redacción: Miguel Angel Plata Ortega

 
 
 

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