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El retato del Rey Carlos III

24 jul
2 min de lectura


Análisis Visual.





Desde que faltó la Reina Isabel, las cosas se han puesto algo difíciles para la corona, entre los escándalos del divorcio del príncipe de América, el estado de salud de la princesa de Gales y la recién revelada pérdida del sentido del gusto del Rey, no es el mejor momento para los royals.


Sin embargo, para mostrar fortaleza, el Rey Carlos III ha develado un retrato de sí mismo que aunque fue comenzado cuando era príncipe aún, se ha vuelto su primer retrato oficial como monarca.


El objeto:

Hay muy poca información al respecto de los materiales, la tela, la pintura y el material del marco, serán exquisiteces que probablemente irá develando de a poco el artista británico Jonathan Yeo.


Sabemos que mide 1.98x2.59 cm, recuerda a una ventana doble en tamaño, bastante imponente y contrasta con el tamaño de uno de los últimos retratos de su madre y anterior reina (24x15 cm).


La imagen:

El color rojo es utilizado por la guardia británica, además del regimiento de Gales, principado que resguardó toda su vida, es posible pensar que intenta resaltar su cercanía con las personas “normales”, esto coincide con el hecho de que esté usando espada y no corona. Además evoca el fuego y la sangre, elementos de poder con los que parece fundirse, es intimidante, casi una advertencia, básicamente esta diciendo que su barrio lo respalda.


Los rasgos realistas en la cara y manos resaltan su lado humano, relajado, hasta sonriente, hay una persona normal detrás del uniforme.

El juego de relaciones forma-fondo con el uniforme, podría estar simbolizando la grandeza del cargo, que los ideales y en general todo lo que representa el atuendo, es superior a él como persona, además su nivel de involucramiento: es total, lo envuelve, está a través de él.


La mariposa monarca representa la transformación, la madurez, el mejor momento de su vida, el tenerla flotando sobre su hombro derecho podría simbolizar el consejo de su madre, quién falleció hace menos de un año.

Además llama la atención el formato, usa un plano americano y le presencia de otro ser vivo, del norte de América, acompañando al rey, esto podría ser una especie de guiño a la importancia que tienen sus colonias en este continente.

Sin duda hablamos de una imagen agresiva, el tamaño, los colores, la intención en el pincel y el motivo, representan solidez y fortaleza, nadie quisiera problemas con el dueño de un cuadro así.


A esto habría que añadir simbolismos ocultos de organizaciones secretas y sectas que les encanta incluir, pero son más difíciles de leer.

Pocas cosas como el arte para levantar la moral de todo un reino y refrendar el discurso de poder que han logrado mantener por siglos. No es raro ver el arte como propaganda, es un modo de escribir la historia, nos muestran como debemos percibirlos, tratarlos, imaginarlos, recordarlos; con el tiempo olvidaremos la mala racha de la que hablábamos, pero el retrato del rey Carlos III va a estar ahí para siempre y a la larga, será más real que todas las vulnerabilidades que puedan estar teniendo lugar en el presente. 


 
 
 

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